Los héroes... ¿Actúan mejor solos?
Hoy quiero hacerte una
pregunta algo comprometedora. Tranquilo, no te voy a preguntar cuál es tu contraseña
de correo electrónico o si estás soltero/a… Simplemente quería preguntarte lo
honesto que eres contigo mismo. Te pondré en situación:
“Imagínate
que vas paseando por el centro de la ciudad. Vas caminando a tu ritmo,
disfrutando una vez más de la música que te encanta, incluso fantaseando con
ser el sucesor de esa estrella de Rock que tanto admiras. No te habías percatado
de que una señora va caminando delante de ti, ya que hay una gran cantidad de
personas caminando cerca. Al acercarte al paso de peatones, la señora sigue
avanzando tranquilamente. De repente, un motorista pasa a toda velocidad, sin
fijarse en que el semáforo estaba en rojo ni en que ha derribado a una persona
con su vehículo. El grito fuerte de la mujer te hace quitarte tus auriculares y
tratar de comprender qué acaba de pasar. La señora está en el suelo intentando,
como puede pedir ayuda. Parece haberse hecho mucho daño en la caída y grita,
entre maldiciones, que no puede moverse. ¿Qué
harías? “
Aunque la elección
pueda parecer obvia, te aseguro que hay una cosa que no estás teniendo en
cuenta: había más gente que como yo se han parado a pensar en esa situación: ¿qué
puedo hacer en ese momento? Y, lo más importante, ¿cómo lo haría?
Todo lo que hemos
descrito hasta aquí, se relaciona abiertamente con el conocido como Efecto Espectador. Este fenómeno psicológico consiste en que es
menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay
más personas a su alrededor que cuando está sola.
El motivo de la
ocurrencia de este efecto es que la responsabilidad subjetiva que uno
experimenta de ayudar no es la misma si está sólo que si hay al menos otra
persona más, ya que no recae todo el peso sobre ti. Creemos que la otra persona
tiene la misma responsabilidad que nosotros y que no es necesario que actuemos
en ese momento, puesto que si yo no lo hago ya lo hará el otro. El efecto
aumenta cuando empieza a haber más personas a nuestro alrededor “¿Qué más dará
que ayude o no? Seguro que alguien acaba ayudando”.
Esto nos lleva a un
error al pensar sólo en uno mismo. Las demás personas pueden pensar en ese
momento igual que nosotros y, cómo resultado, que ninguno de los presentes haga
nada a la espera de que alguien actué. Puede ser tanto por no saber qué debemos
hacer exactamente, por no hacer el ridículo delante de otras personas o,
simplemente, por confianza en el altruismo ajeno como regla general de vida.
Te sorprendería saber
lo frecuente que es este fenómeno en nuestro día a día. Sin ir más lejos,
estando en clase, el profesor de turno pide que salga alguien delegado de la
asignatura y, tras más de 10 minutos, nadie sale voluntario. O que tu madre os
pida a ti y a vuestros hermanos que pongáis la mesa y, pasado un tiempo más que
prudente, no acude ninguno de los vástagos a la llamada; es decir, un sinfín de
momentos que no necesitan ser muy catastróficos para dejar de lado la capa de
“Superhéroe” y ponerse el pijama de la Conformidad.
Alejandro Guzmán

Comentarios
Publicar un comentario