¡Vaya, me la han metido doblada!



¿Cuántas veces nos han persuadido a través de nuestro principio de compromiso por una causa y nuestra coherencia en comportamiento por dicho compromiso? Querido lector, le presento la técnica del pie en la puerta, que no es más que el aceptar una solicitud apenas costosa, pero una vez accedida a ella, se te pide un favor mucho mayor relacionado con el anterior, siendo este el deseo a conseguir. Por si no queda del todo claro, veamos unos cuantos ejemplos la mar de ilustrativos. 

              Vas tranquilamente paseando por el centro de su ciudad, en soledad o en compañía, cuando de repente, se acercan un par de personas con una apariencia de pertenencia a la clase obrera trabajadora pidiéndote una pequeña firma contra la crisis y los recortes promovidos por el gobierno actual, mostrando así un manifiesto oportunismo, cuando justo a continuación le piden que le compre un periódico por un euro, en el cual viene reflejada la situación del país con ideas polarizadas hacía su convicción. Claro, te has comprometido para luchar contra las reformas abusivas del gobierno y ahora no querrás quedar mal ante la gente que has firmado, ¿no? Por tanto, para seguir con dicho compromiso, tendrás que ceder ante tal petición, no vaya a ser que crean que eres una persona poco comprometida con la causa y poco coherente, ¿no? Quizás ahí está su pequeño negocio, aprovecharse de la deseabilidad que quieren ofrecer los firmantes para “sacarle así los cuartos”.

              Otro claro ejemplo, ¿cuántas veces pegan a su puerta y resulta que son una pareja de chavales jóvenes pertenecientes a una ONG para pedirles una pequeña firma contra el SIDA o contra el hambre en el mundo? Es algo con lo que todos estamos de acuerdo, ¿no es así? Por tanto cedemos fácilmente a firmar, ¿qué nos cuesta? Lo que nos cuesta es la petición de a continuación, que compremos una revista en relación con el tema expuesto. O no sólo eso, sino que además piden una subscripción de 30 euros mensuales, con la escusa persuasiva de que es un euro por día durante el mes, que no es más que un paquete de patatas o pipas, pero ya tenemos muchos gastos mensuales, como por ejemplo la comunidad, la luz, el agua, el gas, la gasolina y un largo etcétera, como para terminar cediendo a un gasto más…

              Ahora bien y a modo de conclusión final, algo que no sólo me pregunto yo, ¿realmente el dinero recaudado va para la causa por la cual trabajan? ¿Las firmas recaudadas a dónde van? Quizás sea hora de indagar en el asunto o incluso “darle la vuelta a la tortilla”, alegando que la situación es difícil para mucha gente, pero también para nosotros, que tenemos muchos gastos, como para tener uno más, cuya finalidad viene a ser bastante dudosa. ¡No está bien aprovecharse de la buena voluntad de la gente y su compromiso!
             
David A. Escaño


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