Hablemos de Mindfulness aquí y ahora
“Conciencia
plena”, “aquí y ahora”, “Mindfulness” son conceptos que seguro que has oído
como una posible forma de tratar la ansiedad. Son ideas realmente antiguas que
parecen estar resurgiendo hoy día y están cautivando tanto a pacientes como a
psicólogos y profesionales de otras áreas. Sin embargo, no todas las personas
están de acuerdo con que estas ideas sean útiles. Cierto es que, desde esta
página, defendemos que cualquier técnica que ayude a alguien debería ser
utilizada, pero solo para esa persona (incluso el placebo, véase “caramelos mágicos y dónde encontrarlos”).
Desde este punto de vista, querríamos presentar los pros y contras del
Mindfulness.
Antes de
nada, ¿qué es el Mindfulness? Mindfulness es una adaptación de la meditación
sin todo lo que lo relaciona con el budismo, no busca que el paciente rebaje la
ansiedad, como si haría la relajación. En principio, Mindfulness se puede
aplicar para cualquier persona, tenga o no un problema psicológico, por lo que
estamos hablando de una ambiciosa terapia que busca cambiar el punto de vista
de la persona. Cuando hablamos de cambiar el punto de vista simplemente nos
referimos a pensar en el presente, solo en el presente. Es justo esto lo
realmente interesante, ya que muchos de los problemas que se tratan en la
terapia aparecen por centrarse demasiado en el pasado (rumiación sobre lo que
podría o debería haber hecho) o el futuro (preocupación por lo que podría
ocurrir). Por todo esto, parece que vivir aquí y ahora podría ser la solución a
nuestro problema. Además, Mindfulness presenta una serie de técnicas que casan
a la perfección con otras terapias ya existentes y que han dado muy buenos
resultados para tratar problemas psicológicos, como la terapia
cognitivo-conductual. Lo cierto es que las terapias llamadas de tercera
generación, dentro de las cuales aparece el Mindfulness, pretenden usar
conceptos ya usados por otras terapias que mostraban éxito, pero los presentan
con un barniz muy positivo, como es vivir el momento presente y disfrutar de
todo lo que éste ofrece.
Fuera de
la propia teoría y con ello entrando en el terreno práctico, la ciencia (lo que
realmente mueve a los psicólogos), existen numerosos estudios sobre las
ventajas de esta práctica. Además, una rápida búsqueda en bases de datos
permite observar cómo es un concepto muy investigado en la actualidad, de hecho
en lo que llevamos de año ya hay más de 200 artículos publicados sobre el tema.
En cambio, pocos artículos hablan de posibles efectos secundarios o la posible
inadecuación para algunas personas. Ahora bien, libros sobre tratamiento
psicológico como el de Vallejo (2009) recomiendan usarlo con cuidado, teniendo
en cuenta siempre si la persona quiere o no utilizarlo, no se puede imponer.
Pocos se plantean por qué estas personas que no han probado Mindfulness no
quieren ni probarlo, o porqué hay personas que lo prueban y no les ayuda con
sus problemas, si, en teoría, debería ser algo útil. Quizás preguntarse esto
pueda ayudar a desarrollar mejor la técnica del Mindfulness, o quizás lo
echaría por tierra… Pero en cualquier caso parece que la investigación se ha
centrado más en demostrar porqué es útil que en plantearnos si puede no serlo o
incluso ser contraproducente.
No es el
objetivo de este artículo menospreciar la utilidad del Mindfulness, sino
replantearla como una técnica más, dentro del gran conjunto de técnicas que
ofrece la psicología, y no como un tratamiento aislado que por sí solo pueda
“curar” prácticamente cualquier problema. De hecho una hipótesis de porqué
puede funcionar mal en algunas personas es plantear que el mal uso del
Mindfulness o la relajación en general, podrían tener su seno en una incorrecta
aplicación del terapeuta, por lo que podríamos encontrarnos con que no sea el
problema la técnica, sino la incompetencia del profesional. Y esto no es tan
descabellado como podría parecer ya que la psicología está llena de
“psicólogos” sin mucha formación sobre lo que hacen. Otra posibilidad es que no
sea útil para todas las personas, siendo, como hemos dicho antes,
contraproducente para algunas de ellas que al centrarse más de lo normal en sus
pensamientos pueden sentirse más agobiadas.
Tras
leer el artículo, es probable que no creáis que pueda estar de acuerdo con
aceptar nuevas técnicas como Mindfulness, por lo que he decidido comenzar a
aplicar Mindfulness en mi día a día, la forma más rápida y fácil que he
descubierto es usar una app creada por un terapeuta experto en la materia (de
la cual no daré el nombre porque no nos han pagado), ya os comentaré los
resultados en breves.
Por
último dejo un artículo que me ha hecho replantarme el tema del Mindfulness y
me ha llevado a investigar más al respecto:
Salvador Moreno

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