Los Demonios de mi Cabeza
“Hoy es un sábado diferente. No me voy a ir a cenar con mi pareja, ni a
tomar algo con mis amigos. ¿Por qué? Bueno, digamos que conseguiré un dinero
extra por cuidar a mi sobrino esta noche. Un trabajo sencillo, ya que el mocoso
se irá pronto a dormir y tendré tiempo para ver la tele por cable y pase VIP a
la nevera. Seguro que todo va bien…
… Ya se ha dormido. Lo veo ahí, con esa expresión de máxima felicidad y
tranquilidad. Sin venir al caso se me viene a la cabeza algo: Me imagino que
abro la ventana del cuarto y, acto seguido, cojo a mi sobrino y lo tiro por ahí.
De repente vuelvo en mí y me siento avergonzado, asustado. ¿Por qué habré pensado
en eso? ¿Acaso me estaré convirtiendo en una especie de psicópata como los de
las películas? ¡Ayuda!”
A
pesar de que esta historia pueda resultar algo extraña, es más frecuente de lo
que crees. Seguramente te habrá pasado algo parecido: has tenido un pensamiento
o una imagen durante cierto tiempo en tu cabeza que resultaba molesta o de mal
gusto y has tratado de borrarla por todos tus medios. No es cuestión de que
estés dando los primeros pasos a lo que crees que es la locura. Hoy te voy a mostrar
de lo que se trata.
Este
tipo de pensamientos son conocidos como pensamientos intrusivos. Son ideas,
recuerdos o imágenes con contenido desagradable o molesto (como actos
violentos, sexuales, obscenos, irracionales, blasfemos) que aparecen de forma
inesperada y con bastante fuerza. Son difíciles de bloquear e interfieren en lo
que estemos haciendo. ¿Son malos? Sí y no…
Te
estarás preguntando porqué algo tan desagradable es bueno para nosotros. Aunque
hace tiempo se creía que estas ideas provenían de un “diablo que opera en
nuestra cabeza”, hoy día lo vemos de otra forma: Tu cerebro es como un gran
revisor de internet. Su trabajo es visualizar y subir una infinidad de
contenidos a la red. Es frecuente que se encuentre con contenidos normales o
incluso buenos, pero también está expuesto a ver contenidos grotescos o
“ilegales”. De esta forma debe tener un filtro y suprimir este tipo de
contenido para mantener una red “sana”.
Así
funciona nuestra mente. A medida que vamos creciendo, vemos y recordamos todo
tipo de pensamientos. Saber manejarlos y guardarlos es todo un arte, pero si no
fuéramos capaces de sobrellevar nuestros miedos, aquellos pensamientos que nos
dan pavor o asco, no seriamos lo suficientemente buenos para sobrevivir en una
situación en la que aparecieran. Es parte natural del desarrollo personal,
aunque parezca una faena en nuestra vida.
No
obstante, los pensamientos intrusivos aparecen con más frecuencia y fuerza en
momentos de debilidad o estrés fuerte de nuestra vida. De hecho, en algunos trastornos
mentales como el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) o el Trastorno de Estrés
Postraumático los pensamientos intrusivos son síntoma y causa de otros
problemas mayores.
Por
ello, no tengas miedo cuando aparezca de repente este tipo de pensamientos. Piensa que la persona que tienes al lado o incluso aquel que consideras totalmente “cuerdo” ha tenido este tipo de pensamientos alguna vez. Eso sí, en caso de que te incapacite demasiado en tu día a día acude a un profesional. Más vale prevenir que lamentar.
Alejandro
Guzmán

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