¿Con que esas tenemos? ¡Te vas a enterar! - Mobbing Episodio II



Segunda entrega de la trilogía “Mobbing”: Un caso de acoso laboral ascendente desde la perspectiva del acosador.

              Todo fluía favorablemente en el seno del departamento de creatividad de una empresa publicista, pero un día, su director, Rodrigo Gómez, tuvo que abandonar la exitosa empresa a causa de una oferta atractiva recibida. Su despedida fue calurosa, tanto por parte de su personal que tenía a cargo dentro de su departamento, como por el resto de la empresa.

              Tras la marcha del director del departamento de creatividad, la empresa activó la búsqueda de un sustituto para lo antes posibles y, entre sus candidatos, destacó el brillante cirrículum vitae de una joven de 27 años llamada Sofía Montero, por su contenido se apreciaba que se trataba de una chica con una lista amplia de recursos, poseía el grado en bellas artes, así como dos másteres, uno en dirección de empresas y otro en creatividad publicitaria. Una vez que se pusieron en contacto con ella, la joven aceptó encantada el puesto, a pesar de no poseer experiencia en un puesto similar, pero si dentro de departamentos cuyas funciones se asemejaban.

              El departamento contaba con un personal compuesto por cuatro integrantes, Fernando, diseñador gráfico, quien mantenía las dotes de liderazgo tras la marcha de su antiguo director; Iván y Carlos, dos dibujantes armadores, y Daniel, cuya función era de secretario. Todos se comunicaban y complementaban bastante bien con su antiguo director, hasta tal punto que el trabajo era fluido, ameno y llevadero, además del “buen rollo” que se podía percibir. Tras la llegada de Sofía al departamento para cumplimentar el rol de dirección, y después de una breve presentación, Sofía, a pesar de su falta de experiencia en el cargo, trató de implantar a cada miembro unas pautas muy distintas en las tareas, basándose en cuando ella trabajaba en el sector, afirmando que así le fueron bien las cosas, sin embargo no tuvo en cuenta las circunstancias de su actual empresa, las cuales, obviamente, no eran las mismas que las de su antigua.

              Con la negativa del personal del departamento de seguir las pautas de Sofía, ella se vio forzada a adoptar una actitud autoritaria y mezquina, con la escusa reiterada de los integrantes del departamento de que con Rodrigo hacían las cosas de una manera y les iba bien, la nueva directora no cedía ante tales justificaciones, anteponiendo que Rodrigo ya no es el director, que ella ejerce ese cargo y que las cosas serán distintas. Todo ello conllevó un gran decaimiento y desmotivación en el departamento, por tanto, este cúmulo de sentimientos negativos se reflejó en el desplome de la producción, y ante la evidencia de ello, la nueva directora repartía reprimendas.

              Ante el descontento que se respiraba en el seno del departamento, ello conllevo a que el personal conspirase contra la nueva directora, empezando por bromas pesadas como echarle laxante al café a sus espaldas, este incidente conllevó a que se corriese la voz de la indisposición de la joven directora, propinándole una situación bochornosa dentro de la compañía, y posteriormente fuera de ella tras difundirse en redes sociales desde cuentas falsas activadas en locutorios. La joven directora, autoritaria aunque vulnerable dada su inexperiencia, reunió a su departamento para buscar culpables, propinando broncas con un elevado tono de voz, el cual era escuchado en toda la planta, pero la complicidad entre el personal del departamento, y este con la dirección general y el poder ejecutivo de la empresa, acarreó que este incidente quedase impune.

              Tras la impunidad de la difusión de la situación embarazosa de la joven directora, Iván, con sus dotes de photoshop, y Fernando, con su alto nivel en conocimientos informáticos y en la web, se encargaron de hackear sus cuentas en las redes sociales para difundir información e imágenes comprometidas de Sofía, conllevando al poco tiempo sentimientos de vergüenza, una autoestima hecha trizas, el estado de ánimo por los suelos y desarrollo de patologías psicológicas que le incitaron a pedir ayuda profesional, y finalmente pedir la dimisión de su cargo en la empresa.

              El presente caso, querido lector, es un acoso ascendente; es decir, producido desde los subordinados hacía el superior. Tras producirse la nueva incorporación de Sofía como directora, los trabajadores se encontraban completamente disgustados. Como medio de respuesta ante el incidente crítico, en este caso tratar de instaurar una dinámica de trabajo que no contentaba a nadie, recibió un fuerte acoso por parte de sus trabajadores contando con la complicidad de la directiva de la compañía.

              A modo de conclusión personal, ningún tipo de acoso laboral está justificado y, aunque el acoso ascendente no sea el más habitual, se suele dar, como ya cité, en la primera parte de la trilogía (El Terror en tu puesto de trabajo), ante una nueva incorporación. La incorporación de la nueva y joven directora supuso cambios radicales en la dinámica de trabajo del personal del departamento, conllevando a un severo descontento y, a modo de respuesta, llegando al acoso laboral.

David A. Escaño-Báez

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