El Terror en tu Puesto de Trabajo: Mobbing Episodio I




Episodio I: Pesadilla en el trabajo

¿Por qué no actuamos ante casos evidentes?

Es normal que tras conseguir un excelente puesto de trabajo en una buena empresa no queramos arriesgarnos a perderlo o complicarnos la existencia dentro de ella. Pero no todo es tan excelente como pueda parecer siempre, ya que en España el acoso laboral está bastante presente, a pesar de no querer ser conscientes de ello, en mayor porcentaje en instituciones públicas, ya sea administración, educación o sanidad.

El acoso laboral, además de por motivos sexuales, se suele dar en mayor parte en minorías raciales, personas que sufren alguna discapacidad física o mental, en personas homosexuales y/o mujeres embarazadas. Este acoso es definido como una conducta hostil e intimidadora focalizada hacía el/la trabajador/a o grupo de trabajadores. Mayormente se da de manera descendente en  jerarquía, es decir desde una posición superior hacía el subordinado (jefe a trabajador), de manera persistente y prolongada, una vez por semana al menos durante seis meses. El por qué de este acoso, viene precedido por intereses por parte del acosador en un intento de minar la dignidad de la persona, aislarla y, por último, generar su autodestrucción.

La naturaleza originaria es causal, no casual, es decir, comienza por un incidente crítico entre la víctima y el acosador, por ejemplo, negarle un cambio de turno. Algo tan simple como eso  puede desbaratar los planes del interesado, cuya finalidad es destruir, anular o someter psicológicamente a la persona trabajadora, bien sea para provocar su abandono “voluntario”, ahorrándose la compañía el importe de la indemnización o incluso ceder a chantajes de índole sexual, lo cual a día de hoy deben sufrir un porcentaje alto de mujeres. 

Además del acoso ascendente, podemos encontrarnos con el de horizontal, es decir, entre compañeros al mismo nivel. Este suele ocurrir cuando alguien destaca, a lo cual los demás lo perciben como una seria competencia, por tanto un peligro, cuyo único medio de librarse de él es mediante la destrucción psicológica; o bien, de lo contrario, si muestra una manifiesta torpeza, enlenteciendo el funcionamiento del equipo, “quitárselo de en medio” para que la labor del equipo fluya de manera más óptima.

Por otro lado, también se puede dar directamente por problemas personales, segregando rumores, calumnias e injurias, con tal de manchar el honor de la víctima y que todas las personas dentro de la compañía perciban al acosado como “non grato”; de igual manera, actuar como cómplices de la persona con poder dentro de la empresa que acosa a su subordinado, ya sea por lazos de amistad u otros intereses, hace que el acosador se vuelva aún más fuerte. 

Por último, y no menos importante, aunque menos habitual, podemos hallar el acoso ascendente, es decir, aquel que sufre la persona superior en jerarquía por parte de sus subordinados, ya sea por ser una nueva incorporación, ascienden a tu compañero cuando ansiabas ese ascenso que considerabas merecido por tu parte o cuando es ascendido “a dedo” o por “enchufismo”. Quizás estemos menos sensibilizados con este último caso, ya que se da de manera menos habitual o lo consideramos una injusticia, por tanto utilizan el acoso como justificación, pero el verdadero responsable no es la persona nueva con poder que ha sido ascendida, sino los que le asignaron para desempeñar dicha función.

Ya que conocemos los tipos de acoso laboral, su naturaleza y origen, es hora de reflexionar un poco. Cuando desempeñamos nuestra labor en la empresa y vemos clamorosamente ataques sobre todo por parte del superior hacia el subordinado, no actuamos ya sea por miedo, por complicidad o “disonancia cognitiva” (pensamos internamente que quizás sea merecedor de ese trato dada su incompetencia). Pero, “¿cómo incluso podemos llegar a pensarlo o ignorar la delicada situación, cuando dentro de la organización se toman medidas contra la víctima, ya sea asignándole una función en peores condiciones, tareas irrelevantes, prohibir a los demás compañeros hablarle, llegando a aislarla; con ataques hacía su persona tanto profesional, cuestionando y ridiculizando cada una de sus acciones, como personales, atacando explícitamente a su persona, sus ideales, creencias, religión, costumbres y demás, llegando incluso al insulto, agresiones físicas y psicológicas?”

Ante el mobbing (término técnico para referirnos al acoso laboral) es muy fácil mirar para otro lado, lo peor de todo, es que creemos que no va con nosotros, ni siquiera nos paramos a pensar cómo se siente esa persona víctima del infierno que pasa día a día creándole secuelas mentales incluso de por vida. Además, el día de mañana la víctima podemos ser nosotros mismos o alguien cercano, todo pasará por hacer oídos sordos y ojos ciegos, que es lo que pretende la persona acosadora, para que perdure y salir impune. Por tanto, es importante no callarse, no mostrar indiferencia. ¡Es necesario denunciar, difundir! para que el mundo sea consciente y que se sensibilice con esta delicada situación que viven diariamente miles de personas, en un mundo tan duro de por sí, como es el laboral.

David A. Escaño Báez

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