Currículum hacia una pesadilla sin fin
Tercera y última entrega de la trilogía “Mobbing”: Un caso de acoso descendente desde la perspectiva de la víctima.
Caín Alejandro Leguizamón, es un joven ecuatoriano de 24 años residente en España desde los 11, posee a sus espaldas un ciclo superior de Administración y Finanzas y el grado de ADE (Administración y Dirección de Empresas) con una nota media brillante. Caín decide iniciar su carrera profesional, para ello difundió su currículum vitae en diferentes portales de empleo. Al poco tiempo, fue llamado para realizar una entrevista de trabajo para el puesto de cajero/reponedor en una cadena de supermercados, la cual superó con creces, por lo que al poco tiempo inició su primer trabajo tras un pequeño curso de formación.
Las dos primeras semanas transcurrieron favorablemente, en poco tiempo adquirió la habilidad para cobrar en caja y reponer los productos en las correspondientes estanterías y con sus respectivas rotaciones en caso de tratarse de productos alimentarios, de tal manera que recibió las gratificaciones de la encargada de la tienda, Olga Santos, y del sub-encargado, Jesús Méndez, quien ejerció su mentoría.
Transcurrido ese tiempo, hubo una rotación dentro de la empresa que supuso un cambio trascendental para el desarrollo de la carrera profesional de Caín, Jesús se fue a otra sucursal, su lugar lo ocuparía Marcos Peña, quien poseía tendencias racistas y xenofóbicas. A la hora de la presentación, Marcos forzó su buena cara, no le hacía gracia la idea de tener un subordinado de origen latinoamericano, por lo que esperó al primer incidente crítico para desatar su disgusto con él, fue cuando Caín, muy ocupado en caja cobrando a los clientes, le pidió amablemente que pesase unas piezas de fruta que uno de ellos se disponía a llevarse, ya que Marcos se encontraba cerca de la línea de caja, por lo que disgustadamente le pregunto con tono de reproche “¿Por qué no lo haces tú?”, a lo que respondió, que tenía mucha cola en caja, que ya que estaba allí, podría ayudar a agilizar el proceso, por lo que procedió a pesar la fruta a pesar de su disconformidad.
Al cabo de los días, Caín era continuamente criticado destructivamente por su nuevo supervisor por su trabajo realizado, como por ejemplo la colocación de los productos en las estanterías, o el trato a los clientes al cobrarles, recibiendo broncas y humillaciones públicamente, mermando así su autoestima y sus habilidades del empeño de su trabajo, conllevando así a que errase más repetidamente dada la presión a la que estaba sometido, y cuanto más erraba, más broncas, humillaciones y desprecios recibía, incluso comentarios bastantes despectivos en privados como “¡Si es que eres un inútil, “panchito de mierda”, haberte quedado en tu país!”, no pudiendo denunciarlo ante sus superiores al carecer de pruebas, tratándose de su palabra contra la del supervisor, y ante la pasividad de sus compañeros, mostrando una clamorosa indiferencia por parte de algunos y perplejidad, producidos por una sensación entre asombro y miedo, por otros.
Caín no sólo sufría dentro del horario de su jornada laboral, este “infierno” mermaba su vida personal, tanto en el ámbito familiar, como social, como sexual y amoroso. Presentaba elevados niveles de ansiedad, produciéndole insomnio y una gran depresión. Sus familiares y amigos notaron un cambio drástico en su personalidad, ya no era el chico amable y alegre que era antes, ahora es más frio, distante y arisco, derrumbándose emocionalmente a la mínima, por lo que le aconsejaron, además de denunciar (que, tristemente, no suele ser efectivo), ayuda profesional psicológica. Sería muy fácil abandonar el puesto de trabajo, algo que es lo que pretende Marcos, pero depende mucho del sueldo para abonar el alquiler y subsistir, además esta mala primera experiencia laboral lo dejará marcado de por vida a la hora de ejercer otro puesto de trabajo.
El acoso laboral ya sea por razón de raza, etnia, sexo, ideología política, religión… está a la orden del día, si eres trabajador y presencias un caso así, por favor, no te muestres indiferente, actúa, difunde, denuncia. NO DEJEMOS QUE EL ACOSO LABORAL QUEDE IMPUNE. ES COSA DE TODOS.
David A. Escaño Báez

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