DIAGNÓSTICOFOBIA: La Fobia Más Rara del Mundo




Pocas personas conocen de la existencia de una fobia que afecta a millares de personas, y que, a la vez, es una de las más peligrosas. Se trata de una fobia que se extiende rápido, ya que atrae mucho al comienzo, pero las risas acaban cuando comienza la confusión y los problemas derivados. Estamos hablando de la fobia a llamar las cosas por su nombre, la compulsión de poner nombres raros a las fobias.

Las fobias son iguales en un 95% de los casos, es decir, funcionan todas de forma semejante tanto en su forma como en su tratamiento. Las fobias aparecen porque la persona, en un momento de su vida, sufre un momento de mucha ansiedad, mucha tensión, y lo asocia (“le echa la culpa”) consciente o inconscientemente, a un objeto o situación en concreto. Este proceso en psicología es llamado condicionamiento, así que ese objeto o situación que quedaría marcada la llamaríamos condicionada. Como ves, es algo que te puede ocurrir con una taza de café o una araña, da igual siempre y cuando le eches la culpa de algo que esté presente mientras te pasa algo muy malo. Cierto es que algunos objetos son más fáciles de quedar marcados que otros, ¿o es que tienes algún amigo con fobia a las palabras largas? Es decir: Hippopotomonstrosesquippedaliofobia. 

Como puedes ver los nombres son totalmente absurdos y, lo mejor de todo, ¿qué sentido tiene? Ninguno. Al ser solo un nombre para un trastorno solo podría servir para diagnosticar a alguien, y ya me dirás si decirle nombres tan raros a la persona que tiene este problema le asustará más que tranquilizarle. Quizás todo esto solo sea un resto de aquella medicina incrustada en la psicología que todavía tiene una especie de complejo por no tener el mismo rigor, los mismos nombres tan largos y complicados. Y es que existía una época donde los psicólogos más importantes intentaban poner nombres raros a las cosas normales. Un ejemplo es Cattell, quien llegó a literalmente inventar nombres para los tipos de personalidad. Para que veáis un ejemplo, a la típica persona que llamaríamos un poco hippie, es decir, imaginativa, bohemia, incluso un tanto abstraída, el decidió llamarla Autia. ¿Tiene algún significado la palabra? No, pero ¿a qué está guay? El problema surge cuando se crea un vocabulario tan extenso que se tarda más en aprender a hablar en ese idioma que en aprender lo que realmente es útil: Cómo ayudar a los demás. Parece que de esto han tomado nota los “comités de manuales diagnósticos”, esas personas que ponen nombres oficiales a nuestros problemas, y ya que han comenzado a eliminar los nombres extraños que muchas veces no quedaba más remedio que memorizar. Siguiendo la senda de la simplificación que estamos empezando a promover simplemente, a nuestro amigo imaginario con fobia a las palabras largas habría que diagnosticarlo de: fobia a las palabras largas.

Y es que, como hemos dicho, el tratamiento es el mismo para todos, exposición, exposición y más exposición. Es decir, enfrentarte a tus miedos, plantarles cara y aprender que, por muchas ideas que se te vengan a la cabeza, no va a pasar nada malo, puedes controlar esta situación igual que has controlado muchas otras. 

Así que dejémonos de nombres raros y empecemos a ayudar.

Salvador Moreno Albert

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