Prostitución Marginal: La Esclavitud del Siglo XXI
Queridos lectores, ¿creen ustedes
que la esclavitud fue abolida por completo? A pesar de lo que pueden alegar
algunas personas e incluso instituciones, a día de hoy sigue existiendo, y la
tenemos más cerca de lo que creemos. Sí, me refiero a la prostitución. Pero no a
aquella que ejercen muchachas de 19 años que les dicen a sus padres que se van
una noche de fiesta cuando en realidad se la pasan en un piso de alterne cobrando
200 € por un servicio, NO, ni aquella que algunas famosillas de tres al cuarto
ejercen en una doble vida oculta, que montan un escándalo públicamente para
vender la exclusiva a revistas del corazón para así aumentar su caché y, por
tanto cobrar más por el servicio, hablo de la prostitución marginal, la cual supone casi la totalidad del
porcentaje en España.
Para
empezar, cabe señalar que en España entre unas 300.000 y 400.000 mujeres se
dedican a la prostitución, de las cuales el 90% son extranjeras. Vienen
engañadas o secuestradas por mafias dedicadas a la trata de blanca, a quienes se someten a la esclavitud, sumisión,
extorsión según su país de procedencia (por ejemplo, a aquellas procedentes de
África se les chantajea con el voodoo),
violencia doméstica y diferentes formas de prostitución según su procedencia
(calle, pubs, etc.).
Referentemente
a los aspectos psicosociales, tienen un espacio definido, es decir, aquella que
califica “su esquina”, lo cual facilita su localización para contratar sus servicios,
además de la crisis de subsistencia, ya que un alto porcentaje de dinero
cobrado por dichos servicios prestados, va destinado al proxeneta o chulo (la
gran diferencia entre ambos, el proxeneta proporciona los recursos necesarios
para el ejercicio de la prostitución, mientras que el chulo mantiene una unión
afectiva, lo cual posee más poder que el proxeneta), suponiendo así la ausencia
del ahorro.
Aquellas
mujeres del territorio nacional que ejercen la prostitución marginal,
consideran a las extranjeras como “competencia
desleal”, ya que se rebajan por una cantidad menor de dinero, sin embargos,
las causas tanto de unas como de otras son bastante impactantes. Aquellas
chicas provenientes de un hogar familiar desestructurados, falta de afecto, de
recursos económicos, de formación académica y relaciones con hombres de manera
precoz e igualmente desestructuradas, son factores precipitantes, es decir, que
conllevan finalmente a la dedicación de la prostitución para la obtención de “dinero fácil”, ya que un alto
porcentaje acaban en la drogadicción y otras tienen el deber de mantener algún
hijo al cargo.
Las
consecuencias a nivel psicológico suelen ser: normalización de la violencia
física; ser víctimas de rechazo social, a día de hoy, a pesar de ser el oficio
más antiguo del mundo, sigue estando mal visto su ejercicio, pero nadie se para
a pensar las causas ni consecuencias personales ni psicológicas de la víctima; relaciones
con parejas conflictivas, la cual en algunos casos, suelen ser con el chulo; una
maternidad irresponsable, ya que no puede atender las necesidades de su hijo,
lo cual conlleva a que este llegue a convertirse en una víctima colateral, o
incluso directa; pocas relaciones afectivas, conllevando a sentimientos de
soledad y de baja autoestima; no tener recurso para la jubilación, por tanto le
espera una vejez bastante precaria; en muchos casos, suelen caer en garras del
alcoholismo y drogodependencia como “vía
de escape”; y en caso de quedar embarazada, recurrir al aborto como método
anticonceptivo, llegando a poner en peligro su vida. Además, de una baja
calidad de asistencia sanitaria, ya que sólo acudiría a consulta médica en caso
de que dichas dificultades en la salud le impida a ejercer.
A
día de hoy, algún sector de la sociedad se sigue anclando en ese pequeño
porcentaje de personas que ejercen voluntariamente, tal y como indico al
principio, para dar lugar al visto bueno de la existencia de la prostitución,
lo cual son argumentos bastante peligrosos. Otros lo califican como algo utópico,
también lo fue en su día abolir la esclavitud y la petición del derecho al voto
de las mujeres, por tanto queda demostrado, que nada es imposible si nos unimos
por una causa.
A
modo de conclusión y reflexión, cuando pagas a alguien por sexo, realmente
estás comprando por unos momentos a dicha persona para que sea “tuya”
exclusivamente y hacer con ella lo que quiera, siendo incluso sometidas a
prácticas parafílicas, es decir,
prácticas sexuales anormales, las cuales incluso ponen en peligro su salud y su
vida; además de fomentar la práctica y la existencia de dicha actividad que
denigra por completo la figura de la mujer, dando lugar a la aún existencia de
la esclavitud a pesar de los tiempos que correr, y de la pasividad de la
policía y de la prensa, la cual menosprecia la desgracia de alguna mujer que
ejerce esta actividad, ya que para ella no llega ni siquiera a ser persona.
David A. Escaño

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