¿Eres Psicólogo? ¡Qué guay! ¿Me psicoanalizas?
¿El psicólogo de hoy día tanto en
su tratamiento como en su método de evaluación es psicoanalítico? Querido
lector, voy a sacarle de dudas rápidamente, sin preámbulos, la respuesta es un
NO rotundo. El psicoanálisis es una teoría acuñada primordialmente por Sigmund
Freud, como supongo que sabrán casi todos, cuya eje central es la vital
importancia del subconsciente y de los impulsos reprimidos por la conciencia;
en otras palabras, que nuestra personalidad viene definida por problemas sin
resolver desde la más tierna infancia.
En
definitiva, nosotros los psicólogos, ni leemos la mente, puesto que eso más que
psicología sería telepatía (algo que a día de hoy evidentemente imposible) ni
adivinamos la personalidad ni los traumas personales por el hecho de que a un
sujeto le guste, por ejemplo una fruta o un color. De hecho, si en uno de esos
tests absurdos que rulan por las redes sociales, usted querido lector,
selecciona naranja, significa que es una persona que le gusta el color naranja…
¡Increíble verdad! O puede ser que intente trolear al test y que ni si quiera
le guste ese color, pero eso sólo lo sabe usted, querido lector.
Nuestro
trabajo, sobretodo en psicología clínica y sanitaria, se basa en el método
científico y no en teorías arbitrarias. Para obtener información del paciente/cliente,
se le evalúa inicialmente mediante un análisis topográfico, con esto me vengo a
referir que se le somete a entrevistas, pueden ser abiertas (con cuestiones de
libre respuesta), cerrada, de respuestas determinadas, en plan dicotómicas (dos
posibles opciones), escala likert (puntuación 1-5), o bien semiabiertas
(combinando ambas), todo ello para la obtención de datos personales o sociodemográficos
de la persona a tratar. Tras ello, se le aplican cuestionarios en función del
problema específico que tenga la persona.
Además
de tanta entrevista y cuestionario, los cuales pueden venir contaminados por querer
dar una imagen positiva de sí mismo y no responda con sinceridad, esto supone
un gran obstáculo para nuestro trabajo, ya sea para el tratamiento sanitario
como para el campo de investigación, se emplea otras técnicas para hallar el
día a día del sujeto a evaluar, que son el autorregistro, es decir, que ella
misma registre su actividad diaria por horas, frecuencia o magnitud que se
estime conveniente. A esta técnica, suele venir vinculada la auto-observación,
y la observación de las personas que la rodean, normalmente suelen ser familiares,
que ejercen la función de co-terapeutas, los cuales proporcionan una
información de vital importancia y relevancia sobre el desarrollo de la persona
que queremos tratar o ayudar para un mejor desarrollo de sí misma.
Una
vez realizada estas técnicas, se debe redactar el informe con un lenguaje no
muy técnico, para que así cualquier sujeto, independientemente de su nivel
cultural, tenga acceso al entendimiento de dicha información, en el cual
figurará el problema hallado por los resultados de la evaluación realizada por
las diversas técnicas aplicadas, así como una posible hipótesis y el
tratamiento a aplicar.
A
modo de conclusión, el trabajo de un psicólogo clínico es más complejo que el
simple psicoanálisis precedido por los conocimientos populares. Así que por
favor queridos lectores: “¡NO LLAMEN
PSICOANÁLISIS A LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA!”
David A. Escaño-Báez

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